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“La negociación electoral ha terminado, pero no la responsabilidad política: Vamos a demostrar que el proyecto de Podemos Euskadi sigue siendo necesario”

“Vamos a trabajar para recuperar la confianza y a quienes sienten que la izquierda les ha fallado, les digo que tienen razón para exigirnos más y que vamos a seguir trabajando por conseguir una unidad independiente del PSOE aunque para la cita electoral del 29N no la hayamos conseguido”

👉El coordinador general de Podemos Euskadi, Richar Vaquero, la coordinadora general adjunta, Miren Echeveste, y la secretaria de Organización, Leticia Jiménez, han comparecido en rueda de prensa en Bilbao para analizar la actualidad informativa

Discurso del coordinador general de Podemos Euskadi, Richar Vaquero, en la rueda de prensa del 20 de octubre de 2026 

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Egun on eta eskerrik asko etortzeagatik.

Quiero empezar por lo que más me cuesta decir: no hemos sido capaces de alcanzar un acuerdo para concurrir juntos en Euskadi, y me duele. Me duele por quienes nos lo han pedido, por la gente que lleva años defendiendo lo mismo en las calles y por quienes esperaban de nosotros algo más que otra negociación fallida.

Estoy triste, estoy enfadado y también tengo que asumir mi parte de responsabilidad. Como coordinador general de Podemos Euskadi, no voy a esconderme detrás de las decisiones de otros. No haber conseguido esa candidatura conjunta es también un fracaso nuestro. Y por eso quiero pedir disculpas a quienes confiaban en que lo lograríamos.

Quiero explicar lo ocurrido sin convertir esta comparecencia en un ajuste de cuentas. En coordinación con nuestra dirección estatal, el miércoles 14 contactamos con las fuerzas del Frente Amplio para plantear una coalición en Euskadi. Lo hicimos con los plazos muy ajustados, sí, pero con voluntad de encontrar una salida que no se conseguía desde Madrid.

Se nos trasladó que cualquier principio de acuerdo debía encajar en el marco estatal del Frente Amplio. Durante el jueves y el viernes insistimos, presentamos propuestas y buscamos alternativas. Al final, recibimos una negativa por una parte y silencio por la otra. Esa es nuestra versión de lo ocurrido, y estoy dispuesto a explicarla. Pero hoy no he venido aquí a repartir culpas.

Lo que no puedo aceptar es que se diga que Podemos Euskadi no quiso la unidad. La quisimos, la defendimos y la intentamos. Eso no borra nuestros errores ni convierte automáticamente en culpables a los demás. Simplemente creo que la gente merece saber que hubo un esfuerzo real, aunque llegara tarde y no bastara. 

Es legítimo preguntarse por qué se han encontrado fórmulas de acuerdo en otros lugares y aquí no, o por qué ha sido posible un entendimiento para el Senado entre el PSOE y el Frente Amplio y, sin embargo, no lo hay para el Congreso. No voy a responder por otras organizaciones, pero sí puedo responder por la nuestra: tenemos que aprender de lo que ha fallado y no volver a decepcionar a quienes nos reclaman altura política.

La unidad no puede reducirse a una fotografía o a unas siglas impresas juntas. Tiene sentido si sirve para defender un proyecto compartido y cumplirlo después. Pero tampoco podemos utilizar las diferencias políticas como excusa para no entendernos. Esa contradicción tenemos que mirarla de frente.

Ahora bien, que no hayamos logrado ese acuerdo no significa que Podemos haya perdido su razón de ser. Nuestra presencia en el Gobierno de España ayudó a convertir demandas sociales en derechos. Y no es lo mismo una izquierda que presiona para cambiar las cosas que una izquierda que se conforma con administrarlas.

Hoy hay familias que destinan una parte insoportable de su sueldo al alquiler, jóvenes que trabajan y no pueden emanciparse y personas mayores que temen por sus pensiones. Y mientras tanto se nos pide aceptar como inevitable más gasto militar, más precariedad o unos servicios públicos cada vez más debilitados. Yo me niego a aceptar que eso sea lo normal.

No queremos estar en las instituciones para acompañar al PSOE sin incomodarlo. Queremos estar para exigir, negociar avances y, cuando haga falta, decir que no. La autonomía política no es una cuestión de orgullo partidista: es la posibilidad de defender a quienes no tienen a nadie más defendiendo sus intereses.

Podemos nació para disputar el poder a quienes siempre lo han tenido. No para resignarse al mal menor ni para dar por buenas políticas que dejan atrás a la mayoría. Y ese compromiso sigue en pie, con acuerdo electoral o sin él.

Cuando asumí esta responsabilidad dije que necesitábamos recuperar una política con corazón. Hoy esa frase pesa más que nunca. Porque detrás de nuestras negociaciones no hay casillas en una hoja de cálculo: hay personas que nos escuchan, que esperan respuestas y que se cansan, con razón, de vernos discutir.

Nos hablarán del voto útil, de encuestas y del último escaño. Yo entiendo esa preocupación. Pero quiero proponer otra pregunta: ¿para qué queremos ese escaño? ¿Para aceptar lo que nos digan o para pelear por lo que nos importa? El voto tiene que servir para algo más que contar diputados.

Respeto a las demás fuerzas de izquierdas y a quienes las votan. No son nuestros enemigos. La diferencia que queremos explicar es qué proyecto puede llevar más lejos las demandas de la mayoría social y con qué independencia va a defenderlas.

Las decisiones que afectan a la vivienda, los salarios, las pensiones o la paz se toman también en un Congreso de 350 escaños. Queremos que la voz de Euskadi contribuya a construir allí una izquierda que no se calle cuando haya que exigir cambios, y que se enfrente sin complejos a la derecha y a la ultraderecha.

Por eso pediremos el voto para Podemos Euskadi. No por disciplina, ni porque tengamos derecho a él, sino porque creemos que podemos merecerlo con una propuesta clara, con trabajo y con hechos. No le pedimos a nadie un cheque en blanco. Le pedimos que nos juzgue por lo que hemos defendido, por lo que hemos conseguido y por lo que todavía estamos dispuestos a pelear.

A la ultraderecha no se la frena solo con discursos solemnes ni con el miedo a que llegue al Gobierno. Se la combate también evitando que la desesperanza se instale en los barrios: con alquileres asumibles, empleos dignos, servicios públicos fuertes y derechos que se cumplan de verdad.

La negociación electoral ha terminado. La responsabilidad política, no. A partir de hoy nos toca dar la cara, escuchar incluso a quienes están enfadados con nosotros y demostrar que este proyecto sigue siendo necesario.

Hay tres palabras que resumen lo que queremos defender: PAZ, CASA Y TRABAJO. Paz frente al rearme y a las guerras; casa para que tener un techo no sea un privilegio; y trabajo con derechos, con un salario que permita vivir. Y junto a ellas, pensiones dignas, feminismo, cuidados, educación y sanidad públicas. No son eslóganes vacíos. Son las preocupaciones que escuchamos cada día y las prioridades que queremos llevar al Congreso.

No pedimos confianza a ciegas. Podemos participó en avances como la ley del solo sí es sí, la ley estatal de vivienda, la ley trans y LGTBI, la reforma de la ley del aborto y la protección de la infancia frente a la violencia. Son decisiones que se pueden discutir, mejorar y evaluar, pero que muestran que nuestra presencia en el Gobierno tuvo consecuencias concretas.

También durante la pandemia se impulsaron los ERTE, el ingreso mínimo vital y medidas para proteger a hogares vulnerables frente a los desahucios y los cortes de suministros. Cuando hubo que elegir entre dejar caer a la gente o intervenir para protegerla, defendimos que las instituciones tenían que estar del lado de la mayoría.

No todo lo hicimos bien. Hemos cometido errores, y sería una falta de respeto negarlos. Pero sabemos para qué nacimos y a quién nos debemos. Esa es la parte de nuestra historia que no estamos dispuestos a abandonar.

Hoy no puedo anunciar la unidad que tantas personas deseaban. Ojalá pudiera. Lo que sí puedo decir es que no vamos a tirar la toalla ni a pedir que nadie olvide lo ocurrido. 

Vamos a trabajar para recuperar la confianza y a quienes sienten que la izquierda les ha fallado, les digo que tienen razón para exigirnos más y les prometo que vamos a seguir trabajando por conseguir una unidad independiente del PSOE aunque para la cita electoral del 29N no la hayamos conseguido.

Y antes de terminar, quiero enviar un abrazo a quienes están sufriendo las consecuencias de la DANA y las inundaciones, especialmente en la Comunitat Valenciana y Baleares. No son tragedias que debamos despachar con palabras de solidaridad. Necesitamos prevención, servicios de emergencia bien dotados y políticas climáticas que protejan vidas. Esa también es una responsabilidad pública.

Eskerrik asko.

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