Skip to main content

Análisis del inicio del curso político de Podemos Euskadi

Hoy nos reunimos la dirección de Podemos Euskadi, y queríamos trasladaros nuestras reflexiones sobre el curso político que hemos empezado en Euskadi. Y queremos arrancarlo con una idea clara: lo importante no es quién gana en las disputas de siempre entre partidos, ni qué maniobra hará el gobierno, o el ruido, como dicen algunos, de Madrid. Lo realmente importante, es mucho más sencillo y mucho más urgente: ¿quién va a dar los pasos necesarios ahora mismo para mejorar la vida de la gente?

Nuestro objetivo y nuestra hoja de ruta son claros: ser útiles en las instituciones, aportando propuestas y soluciones concretas, y al mismo tiempo ejercer una labor de fiscalización responsable, rigurosa y constructiva.

Y con estas premisas, tenemos claro que ese es nuestro papel. No hemos venido a mirar desde la barrera ni a entrar en el juego de sillones, hemos venido a transformar las cosas. Y hoy queremos lanzar un mensaje ilusionante: este curso político lo empezamos con ganas, con valentía y con la firme decisión de poner a las personas en el centro, de verdad, no de boquilla. Frente a los cálculos cortoplacistas, frente al conformismo de quienes se limitan a administrar lo que hay, nosotros vamos a seguir proponiendo, a construir y a empujar. Porque Euskadi necesita movimiento, necesita aire fresco, necesita esperanza… y la gente que formamos Podemos Euskadi estamos aquí para ello.

El verano nos ha dejado muchas imágenes que lo confirman: desde la indignación por la violencia ultraderechista en Torre-Pacheco, hasta la frustración de miles de familias que no encuentran vivienda asequible, o la imagen, quizás más reciente, de lo ocurrido en la etapa de Bilbao en La Vuelta Ciclista. Mientras algunos desde los despachos intentaban censurar la protesta, miles de ciudadanos se movilizaron en la Vuelta Ciclista para denunciar el genocidio en Palestina. Varios dirigentes llegaron a tachar esas protestas de “mala imagen” o de “lamentables”. Pero la realidad es otra: gracias a esa presión social, gracias a la voz de la calle, el PNV ha reculado y el propio Gobierno de Sánchez se ha visto obligado a mover ficha —tarde y a medias, sí, pero obligado— en la relación con Israel. Ese es el poder de la gente organizada: cambiar la agenda política, obligar a quienes miraban hacia otro lado a posicionarse. Y en Podemos vamos a vigilar si cumplen.

Porque lo incívico, lo imprudente no es protestar por algo justo, lo imprudente es callar. Lo vergonzoso no son las pancartas solidarias, lo vergonzoso es la indiferencia institucional. Euskadi ha demostrado estar en el lado correcto de la historia. Y lo seguiremos estando: no vamos a callar mientras haya pueblos que sufren, mientras se normaliza la violencia ultraderechista, se niegan las violencias machistas o mientras se permite el genocidio.

Ese contraste explica muy bien lo que ocurre en nuestro país. Una sociedad vasca, comprometida, que se organiza y que lucha, frente a unas instituciones cada vez más desconectadas de la gente, demasiado cómodas en un modelo agotado, más preocupadas por proteger privilegios que por garantizar derechos. Porque, no basta con discursos simbólicos. Hace falta una izquierda que confronte de verdad, que avance en derechos, que cambie o desarrolle las leyes, que busque la cohesión y la justicia social, que defienda lo común frente al egoísmo, el miedo y el odio. En todo el mundo, hemos visto y comprobado cómo la socialdemocracia descafeinada, cuando se limita a ser el mal menor, allana el camino a la extrema derecha.

Por eso, en Podemos Euskadi arrancamos este curso con energía y con una convicción clara: este país necesita una fuerza política que no se doblegue, que no se conforme con ser recambio, y que tenga la valentía de poner siempre por delante a la mayoría social. Y eso es lo que vamos a impulsar.

En nuestro territorio tenemos muchos desafíos que exigen esa valentía. El primero son los servicios públicos. No hay mayor igualdad que la que se construye desde lo Público, en la Sanidad , la Educación o los Cuidados. Sin embargo, vemos unos Servicios Públicos cada vez más frágiles, abandonados y menos humanos, sin los recursos necesarios.

Las listas de espera en Osakidetza son cada vez más largas, el personal, agotado, resiste por profesionalidad. En educación, la escuela pública sale adelante a base de parches, y mucha vocación y esfuerzo, mientras se sigue sosteniendo un modelo que financia lo privado y fomenta la segregación. Y en los cuidados, lo que debería ser un derecho se ha convertido en un negocio, con residencias privatizadas y servicios subcontratados.

Lo decimos alto y claro: lo público se defiende, se protege, se cuida. Los Servicios Públicos de calidad, accesibles y universales han de estar garantizados. El Gobierno Vasco presume de estabilidad institucional, pero ¿de qué sirve esa estabilidad si se traduce en privatizaciones, recortes y desigualdad? ¿De qué sirven los pactos y la paz institucional si no hay paz social? Un país que no cuida lo público está dejando de cuidar a su gente.

El derecho a la vivienda es otro ejemplo claro. Sin vivienda no es posible construir un proyecto de vida. Hay, muchas, demasiadas, familias y jóvenes que viven atrapados en alquileres imposibles o con la angustia de no poder pagar una hipoteca. Y mientras tanto, los fondos de inversión compran barrios enteros, proliferan los pisos turísticos que expulsan a los vecinos. El objetivo de las políticas públicas no puede ser activar la economía corporativa. El objetivo tiene que ser el interés general, garantizar que cada persona pueda tener un hogar digno. Nuestro compromiso es claro: regular los precios del alquiler, ampliar el parque público de vivienda y frenar la especulación. Porque sin vivienda digna no hay igualdad, no hay futuro y no hay verdadera libertad. La vivienda es un derecho no una mercancía para especular.

Y si hablamos de modelo económico, tenemos que poner encima de la mesa algo que nos preocupa mucho: uno de cada cuatro nuevos parados en el Estado es Vasco. Eso no es casualidad, es la consecuencia de un modelo que ha desmantelado el tejido productivo sin ofrecer alternativas. ¿Cuál es la estrategia real de transición industrial? ¿Dónde están las propuestas reales para reforzar el tejido productivo vasco? No las hay... Lo que sí hay son fichajes en las grandes empresas, como los de Ortuzar, Tapia y Urkullu cobrando sueldazos de consultoras condenadas por fraude como PwC y KPMG o en Fundaciones patrocinadas por Petronor o Iberdrola, ejemplo perfecto de cómo los supuestos intereses de Euskadi se disfrazan para servir a unos pocos que luego se cobran su recompensa en forma de puertas giratorias. Lo que sí hay es un ciclo constante de macroinfraestructuras, cemento y hormigón que se supone que van a arreglarlo todo pero que no obedecen a necesidades reales y que llenan sólo algunos bolsillos.

Ese es el problema: demasiadas veces nos presenta como “interés general” lo que son proyectos diseñados para unos pocos. Euskadi no necesita más cemento, lo que necesita son más cimientos, cimientos éticos. Un modelo económico que garantice empleo digno, que acabe con la precariedad y temporalidad, que apueste por la innovación y la transición justa, que piense en la gente, en sus necesidades y no en el negocio de siempre. Porque sin esos cimientos éticos, la rueda del “cementazo” seguirá girando en un espejismo carísimo, pero el país seguirá perdiendo empleo, tejido industrial y futuro.

Y si hablamos de futuro, tenemos que hablar del medio ambiente, los desastres, danas e incendios nos lo recuerdan. Euskadi no necesita infraestructuras no sostenibles como el túnel del Subfluvial de Lamiako; o la construcción del Guggenheim en Urdaibai, que pone en riesgo un espacio natural protegido y responde más al elitismo que a una necesidad social. Lo que necesitamos es hacer caso a la urgencia climática, necesitamos inversiones sostenibles que sí mejoren la vida de la gente: rehabilitación energética, transporte público asequible, energías limpias. Una transición ecológica que no puede ser a coste nuestro territorio o de suelos con alto valor agroecológico. El ecologismo en Euskadi no puede ser solo de boquilla, hay que dar pasos y hacer de la sostenibilidad un motor de cambio y una oportunidad.

Y aquí hay un elemento central, y es ¿cómo se paga todo esto? Y para nosotros hay solo una premisa: la justicia fiscal. Cuando Podemos está, hay avances reales. Lo vimos con la exención del IRPF a las rentas más bajas, que ha supuesto hasta 1.800 euros más al año para miles de familias. Ahora trabajamos para poner en marcha un impuesto a la banca, porque no es aceptable que mientras la mayoría hace malabares, los bancos sigan batiendo récords de beneficios. Lo hemos dicho siempre, que paguen más quienes más tienen, para proteger mejor a quienes más lo necesitan.

Y, para terminar, lo haremos casi por el principio. La Paz. La paz es la tarea política más urgente. Mirar para otro lado ante el genocidio que se está perpetrando en Palestina no es una opción. El silencio nos hace cómplices. Euskadi, España y Europa no pueden usar el deporte o la cultura para blanquear las políticas genocidas del estado terrorista de Israel. Defendemos que se aplique la suspensión inmediata de los contratos públicos de compraventa de armamento, la aplicación de sanciones económicas contundentes y exigimos que ninguna empresa vasca que colabore con ese genocidio pueda recibir beneficios fiscales o subvenciones.

En resumen, lo que queremos transmitir con motivo del inicio del curso político es sencillo: Euskadi necesita cambio, no un recambio. No necesitamos un oasis ficticio donde las instituciones presumen de estabilidad mientras la mayoría se angustia con el alquiler, esperar meses para una operación o siente que no tiene futuro laboral. Lo que necesitamos es una alternativa valiente, que ponga la vida en el centro y que confronte de verdad a los poderosos. Y tendemos la mano a todo aquel que quiera encontrarse con nosotros bajo estas premisas.

En Podemos Euskadi lo tenemos claro: no vamos a ser comparsa de nadie. Ni del PNV que gobierna para unos pocos, ni de un EH Bildu que se conforma con ser recambio y no alternativa.

Podemos Euskadi es necesario. Porque no callamos, porque no aceptamos las puertas giratorias ni la corrupción, porque no vamos a permitir que la vivienda sea un lujo, porque vamos a defender lo público, y porque vamos a estar siempre en la trinchera de la solidaridad y de la justicia.

Arrancamos este curso político con una convicción firme:
    • Vamos a ser útiles.
    • Vamos a ser firmes.
    • Vamos a estar siempre al lado de la gente, le pese a quien le pese.
    • Y no vamos a callar ante las injusticias, ni en Palestina ni en Euskadi.
Porque Euskadi merece un futuro mejor. Y en Podemos Euskadi vamos a darlo todo para hacerlo posible.

Euskadi merece un futuro mejor. Y desde Podemos Euskadi vamos a darlo todo para hacerlo posible

 

 PODEMOS Ahal Dugu

Recibe nuestros newsletters

Invalid Input
Invalid Input