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Elkarrekin Irun pide prioridad para los residentes de los barrios

En septiembre del año pasado la coalición estableció unos puntos que considera básicos y que se tenían que reflejar en el PMUS. Entre otros, la modificación del modelo de aparcamiento regulado y la gestión de los parkings subterráneos deben de tenerse en cuenta.

El gobierno municipal vuelve a poner en marcha el Plan de Movilidad Urbano Sostenible, PMUS por sus siglas. Nada más conocerse y consciente de la importancia que tiene, Elkarrekin Irun fijó en septiembre de 2022 varios puntos básicos que debían de tenerse en cuenta. En aquel momento, la coalición valoró el documento como ambicioso y mejorable.
“Este Plan tiene una tarea muy grande y complicada, que implica un cambio de mentalidad que lleva desarrollándose cuarenta años” ha explicado Thania Pazos, portavoz suplente. “Irun, como la mayoría de las ciudades, se ha desarrollado en torno al vehículo privado. Esta influencia no se puede borrar de un plumazo, tenemos que adaptar las estrategias” ha continuado.

En este sentido, Pazos propone que el PMUS contemple a los residentes de los barrios afectados por la OTA o la futura Zona de Bajas Emisiones (ZBE). “Necesitamos un modelo de
aparcamiento para residentes, no solo para el beneficio de una empresa privada” ha insistido. De este modo, tanto la OTA como la ZBE son herramientas que pueden ser muy eficaces para los objetivos que persiguen, pero utilizada de manera que favorezca a los residentes de los barrios afectados.

Se trata de favorecer que las personas que no tengan alternativa al vehículo privado tengan las mayores facilidades para aparcar cuando vuelven a sus casas. Elkarrekin Irun es consciente de que una zona totalmente residencial también puede ser problemática, por eso hace la propuesta de un 80% de plazas de residentes, que pudieran ser mixtas salvo en la franja horaria de 18:00 a 8:00 exclusiva para residentes de las zonas OTA. El 20% restante seguirían con el formato actual.

“Tanto la OTA como la ZBE tienen que edificarse en torno a los residentes de los barrios afectados, de lo contrario no van a ser útiles para la mayoría ni para los objetivos que se supone que persiguen. Hay problemas de aparcamiento que la OTA no soluciona puesto que solo trata de ser una medida recaudatoria y, desde luego, tal y como se plantea la ZBE no va a cambiar los hábitos de movilidad de las personas, sino que, quien pueda permitírselo, cambiará el vehículo” ha asegurado Pazos.

La gestión pública de los parkings subterráneos era otro de los puntos fijados, que durante la negociación del presupuesto del Ayuntamiento Elkarrekin Irun ha comprobado que es cuestión de voluntad política. Gracias a esto, Pío XII se gestionará de manera pública, por lo que se entiende que el resto de parkings subterráneos también pueden seguir el mismo camino. Esto beneficiaría a los residentes, al tener una plaza de aparcamiento a precio de coste puesto que se elimina la necesidad de beneficio económico de la empresa que lo gestiona. “Insistimos en el ejemplo del parking del Pinar, que tiene una ocupación del 98% frente a la media de ocupación del resto de los parkings del 23%. Es algo que lo dice el propio PMUS”.

“El PMUS propone eliminar plazas en superficie y encarecer el precio de la OTA para hacer más atractivo el parking subterráneo, pero esto supone más problemas si no hay tantas plazas como las que se eliminan en superficie. Tampoco encarecer un servicio es la mejor forma de promover un cambio, al final simplemente se obliga a las personas a pagar más por lo mismo sin una solución real. En este sentido, nos preguntamos qué pasará si un coche que no puede circular por la ZBE circula. En Londres son 65 libras de multa y las personas lo pagan, porque no tienen alternativa” ha finalizado la portavoz.

Elkarrekin Irun considera que el PMUS busca establecer una serie de estrategias, pero la pregunta fundamental que hay que plantear es otra. ¿Es posible cambiar el modelo de ciudad
neoliberal de los últimos cuarenta años en escasos dos o tres? Esto es lo que está de fondo, que no solo afecta a la movilidad urbana, sino que es un fiel reflejo de la tendencia de utilizar las ciudades como un espacio de consumo. Por eso es necesario priorizar a los residentes de los barrios en un tema tan sensible como el aparcamiento, sin que eso suponga penalizar a la ciudadanía pagando de más por los mismos servicios.

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