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UNA MIRADA INTEGRAL PARA UN PROBLEMA SISTÉMICO: LA ESTRUCTURA PATRIARCAL-CAPITALISTA

Este 8M la diversidad está muy presente representada por las diferentes reivindicaciones que han cobrado protagonismo. El Movimiento Feminista de Euskadi ha puesto en el centro los cuidados, recalcando una vez más que son fundamentales para el sostenimiento de las vidas. También otros agentes sociales y políticos han hecho hincapié en la importancia de la representatividad de las mujeres en la política y espacios de  decisión en general. Y atendiendo a la actualidad, no podemos olvidarnos de todo lo que rodea a los derechos sexuales y reproductivos, desde poner el consentimiento en el centro hasta enfatizar que sin una educación sexual integral no se pueden asegurar los derechos sexuales de las mujeres. Muchos temas principales, todos urgentes, que muestran cómo las luchas feministas, además de diversas, abordan de manera integral la globalidad de cuestiones que afectan a las mujeres, y en sí, a cualquier persona que no entra dentro de la norma cisheteropatriarcal.

Por eso desde Podemos Ahal Dugu, no queremos dejar ninguna cuestión sin visibilizar ni trabajar, y para ello debemos empezar por reconocer que no vale solo con que haya mujeres en los espacios de decisión, sino que tenemos que revisar los modelos de las estructuras, para que existan otras maneras de hacer política, de trabajar por los derechos de todas, todos y todes. Nada cambiamos ocupando espacios, si esos espacios no se transforman. Porque con nuestra sola presencia no es suficiente para que las lógicas políticas patriarcales y belicistas, que no dejan lugar a la vida y que hacen todo lo contrario a cuidar, cambien.

Debemos reflexionar sobre qué lógicas seguimos en nuestro desempeño, si estamos siendo parte del cambio, de que la política sea un lugar de cuidado a la ciudadanía que empieza por cuidar a las personas que estamos en ella. O por el contrario, estamos siendo transmisoras y perpetuadoras de las lógicas machistas y en contra de la vida de siempre, si el sistema perverso nos ha absorbido para usarnos como caras que mostrar en la foto para justificar que sí que se está realizando un cambio, cuando la realidad es mucho más compleja, y por desgracia no tan alentadora. 

Esta cuestión también nos lleva a que no podemos centrarnos únicamente en romper los techos de cristal, a los que en realidad solo pueden acceder, en todo caso, mujeres con ciertos privilegios, porque para que unas pocas puedan atravesar esos techos de cristal, muchas otras están atrapadas en los suelos pegajosos. Aquí se encuentra el verdadero problema: la precarización y el lastre que la imposición de asumir en exclusiva los cuidados supone para las mujeres. Una imposición que nos mantiene de manera invisible atrapadas en un suelo pegajoso, mientras miramos a un techo de cristal, que aunque en ocasiones
ya está roto, jamás estará a nuestro alcance. Por eso el cambio del sistema político y la representatividad de las mujeres en él, tiene que ir necesariamente unido a atender de manera integral y urgente la cuestión de los cuidados. Sin ellos, no podemos subsistir, y por tanto, deben ser la cuestión principal a tratar y asegurar en todos los ámbitos de la vida. Y es que los hilos que tejen la estructura política y social necesariamente deben estar creados de cuidados, y a su vez protegerlos y asegurarlos para todas las personas.

No podemos ‘poner las vidas en el centro’, como reclama el Movimiento Feminista, sin que exista un Sistema Público de Cuidados, pero tampoco sin que esté asegurada la vivienda para todas, sin que los pueblos y ciudades estén organizadas y construidas bajo criterios de urbanismo feminista, mientras los trabajos más precarizados sean los feminizados y, por tanto, nuestros trabajos no nos aseguren unos ingresos mínimos para poder vivir, mientras los derechos que deberían ser garantizados y asumidos por lo público se privatizan, etc.

Construir una Organización Social del Cuidado que nos cuide a todas las personas pasa por cambiar también la concepción de dichos cuidados, su significado e importancia, que no sólo nos cuiden terceras personas, sino también atender los autocuidados. Trabajar en la conciencia de cuidarnos de una manera integral. Y es que en esa integralidad entra la salud sexual y reproductiva de las mujeres, ese ámbito tan estigmatizado, tan carente de información y educación. Cuestiones que nos son negadas no de manera aleatoria, sino con una clara intención de no permitir que seamos conscientes de nuestros derechos sexuales y reproductivos, de la importancia que tienen, no solo para el cuidado de nuestra salud de manera integral, sino también en nuestro desarrollo social. Porque perpetuando tabúes, despojándonos de la información y autogestión de nuestra salud sexual y reproductiva, también nos hacen más sumisas y dependientes de un sistema que no nos cuida. Y no nos cuida, precisamente, para que el ser objetos, y no sujetas con agencia, se perpetúe, manteniéndonos atrapadas mediante la cadena que supone asumir íntegramente y de manera gratuita los cuidados de todas las personas a nuestro alrededor, dejando a un lado siempre nuestro autocuidado.

Y es que todas estas reivindicaciones son eslabones de una misma cadena. Necesitamos otras estructuras sociales y políticas, otras maneras de estar en los espacios de decisión, para poder cuidar de la sociedad y que ésta nos cuide, pero también cuidar de nosotras mismas. Necesitamos atender a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, históricamente invisibilizados mediante la desinformación y la moral censora, implementando una educación sexual integral, acabando con la violencia obstétrica, erradicando la pobreza menstrual, garantizando el acceso desde lo público a la interrupción voluntaria del embarazo. Y fundamentalmente, necesitamos crear un Sistema Público de Cuidados que atienda lo que las mujeres hemos tenido que sostener de manera unilateral y gratuita durante siglos… Pero esto no pasará sin una estructura política feminista, en la que los modelos de representación de mujeres integren y encarnen el feminismo interseccional de manera transversal en todos los espacios de decisión.

Desde Podemos Ahal Dugu, reconociendo esta realidad y recogiendo las peticiones de los Movimientos Feministas, seguimos trabajando por crear un Sistema Público de Cuidados, también porque en Euskadi tengamos una Ley que regule los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y personas LGTBI+, y sobre todo, por hacer desde otras maneras, por cambiar las estructuras haciendo política con los feminismos interseccionales como eje guía. Reivindicaciones históricas recogidas de quienes siempre han estado luchando por todos, todas y todes: los agentes sociales y, principalmente, los Movimientos Feministas.

Por ello, llamamos a toda la ciudadanía a que se sume a las reivindicaciones y convocatorias de los Movimientos Feministas de cara al 8M y al resto del año.

GORA BORROKA FEMINISTA, ANTIRRAZISTA ETA ANTIKAPITALISTA

 PODEMOS Ahal Dugu

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