Podemos Euskadi celebra el 1 de mayo en el año de la aprobación de una reforma laboral histórica

A pesar de los avances logrados se debe seguir luchando para mejorar los salarios, las condiciones laborales y la vida digna de la clase trabajadora

Podemos Euskadi celebra este especial 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo, tras la aprobación de una reforma laboral histórica que significa todo un cambio de paradigma en las relaciones laborales en nuestro país. 2022 es el año en el que hemos conseguido derogar los aspectos más lesivos que supuso la reforma de Rajoy de 2012 en materia de negociación colectiva y de limitación de la temporalidad. Aún así, debemos seguir progresando para mejorar los salarios, las condiciones laborales y la vida digna de la clase trabajadora.

La Reforma Laboral de Yolanda Díaz ha conseguido que en un año haya 13.000 vascos y vascas más trabajando, y que de los nuevos contratos que se firman, 1 de cada 5 sean indefinidos, cuando antes apenas eran 1 de cada 10. A pesar de la crisis por la guerra en Ucrania, la Reforma Laboral ha amortiguado su efecto. También, desde su aprobación, ha habido un importante trasvase de contratos eventuales a indefinidos. Euskadi suma 12.300 fijos más y casi la misma cifra de eventuales menos. Asimismo, marzo finalizó con cerca de 981.000 cotizantes y una tasa de temporalidad del 25%, lo que supone una caída de 1,6 puntos.

Ahora es nuestro deber seguir mirando al futuro, marcar nuevas metas y continuar insistiendo hasta lograrlas. Las medidas deben focalizarse en actuar sobre las causas de la subida de los precios energéticos y lograr un reparto equilibrado de las rentas, incluyendo a los beneficios empresariales y las ganancias del alquiler inmobiliario. Da igual que nos digan una y otra vez que no es posible. Lo hemos escuchado infinidad de veces, y hemos terminado demostrando que sí lo es, que sí se puede. Así ocurrió con la subida del salario mínimo. Demostramos que sí se podía, que no trajo desempleo, y que las tasas de ocupación han continuado creciendo. Ahora, más que nunca ante las tasas de inflación que padecemos, esos salarios deben continuar aumentando para que la clase trabajadorta no pierda poder adquisitivo.

Gracias a la presencia de Podemos en el gobierno de coalición y al buen hacer de Yolanda Díaz en el Ministerio de Trabajo, hemos sabido enfrentarnos a la crisis socioeconómica, reaccionando con diferentes herramientas que han garantizado los derechos laborales de la ciudadanía. Los ERTE han sido un claro ejemplo, que han supuesto una nacionalización de los salarios y, sin ellos, en estos momentos, estaríamos hablando de una crisis mucho más dramática, acompañada de unos niveles aún mayores de pobreza y paro.

Con todo, la brecha social se ha hecho aún más profunda. Los ricos son cada vez más ricos, y los pobres son cada vez más pobres. La crisis energética sigue engrosando los beneficios de las grandes compañías y sus consejeros delegados, a costa del empobrecimiento de los y las trabajadoras. La riqueza se acumula de una forma obscena en unas pocas grandes corporaciones tecnológicas, bancarias y energéticas.

Debemos seguir luchando por los derechos de la clase trabajadora. La derecha y la extrema derecha han apelado al miedo, a la incertidumbre. Señalan al más pobre, señalan al migrante y los acusan de todo mal. Y lo hacen poniendo “al último contra el penúltimo”. Pero a esa extrema derecha que se afana en atacar a los trabajadores, en derribar el progreso y los derechos en el trabajo, le vamos a plantar cara. Debemos demostrar que la clase obrera está más unida que nunca.

En Euskadi la clase trabajadora también es víctima de las políticas burguesas del PNV. El 73% de los operarios de Novaltia se mantienen en huelga desde hace casi tres años. Las trabajadoras de la limpieza del Guggenheim estuvieron 9 meses de huelga hasta conseguir un aumento del 20% del sueldo con la empresa Ferrovial. O el histórico paro de Tubacex, en el que los trabajadores volvían a sus puestos de trabajo tras 235 días de huelga. Son algunos casos que evidencian las dificultades laborales del país.

Por todo ello, en este día internacional del trabajo, ante todo reconocemos que debemos seguir luchando por condiciones de dignidad para todas, por la absoluta igualdad de las mujeres en el trabajo, por el reconocimiento de los cuidados y contra una precariedad laboral que hoy tiene su mayor exponente en la figura de los falsos autónomos. Además, luchamos por el trabajo de nuestras y nuestros jóvenes que sufren una tasa de paro que afecta a 1 de cada 4 de ellos y ellas en Euskadi, y también por unas pensiones para nuestros mayores que sean acordes al precio de la vida.

Contra la deshumanización de los y las trabajadoras por parte de la derecha y la extrema derecha, nos empeñamos en frenar la desigualdad, la devaluación de los salarios o la pobreza laboral. Queda mucho por hacer, pero vamos a seguir trabajando para conseguirlo. Por la dignidad de las personas trabajadoras.

¡Feliz 1 de mayo!

 PODEMOS Ahal Dugu

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